La tabla periódica: cómo entenderla y estudiarla (guía para la ESO)

La tabla periódica: cómo entenderla y estudiarla (guía para la ESO)

TL;DR

La tabla periódica ordena los 118 elementos químicos conocidos por su número atómico (Z), es decir, por la cantidad de protones que tiene cada átomo en su núcleo. No es una lista al azar: está construida para que los elementos con propiedades parecidas queden colocados uno debajo de otro. Las columnas se llaman grupos (hay 18) y reúnen elementos con el mismo número de electrones de valencia, que es la razón de que se comporten de forma similar. Las filas se llaman periodos (hay 7) e indican cuántas capas de electrones tiene el átomo. Entender esa lógica te permite deducir cómo se comporta un elemento sin habértelo aprendido, que es mucho más rentable que memorizar 118 casillas.

Si estás en 2º, 3º o 4º de la ESO y te acaban de soltar la tabla periódica encima de la mesa, es normal que la primera impresión sea de agobio. Ciento dieciocho cuadraditos con letras raras, números arriba, números abajo, colorines que nadie te ha explicado y un profesor que dice aquello de "esto hay que sabérselo". Muchísimos alumnos deciden ahí mismo que la química no es lo suyo, y casi siempre es por un malentendido: creen que la tabla periódica hay que aprendérsela de memoria.

No hay que aprendérsela de memoria. Hay que saber leerla. La tabla periódica no es una lista que memorizar, es una herramienta de consulta diseñada por químicos para químicos, y funciona como un mapa: nadie se aprende un mapa de carreteras, pero cualquiera que entienda cómo se lee puede llegar a su destino. En los exámenes de la ESO y de Bachillerato la tabla suele estar disponible o se te permite consultar una versión muda; lo que te van a pedir es que sepas qué información sacar de ella.

En esta guía vamos a desmontarla pieza a pieza: cómo está ordenada y por qué, qué te dice cada número de una casilla, qué significan exactamente los grupos y los periodos, por qué los electrones de valencia mandan sobre todo lo demás, cómo varían las propiedades cuando te mueves por la tabla, qué elementos sí merece la pena tener en la cabeza (spoiler: unos treinta, no ciento dieciocho) y un método de estudio realista para que se te quede. Al final tienes ejercicios de repaso y las preguntas que más se repiten. Vamos allá.

Qué es la tabla periódica y cómo se ordena

La tabla periódica de los elementos es la organización sistemática de todos los elementos químicos conocidos, colocados en filas y columnas según un criterio muy concreto: el número atómico creciente.

El número atómico, que se representa con la letra Z, es el número de protones que hay en el núcleo de un átomo de ese elemento. Y es lo que define al elemento: todo átomo con 6 protones es carbono, sin excepción; todo átomo con 8 protones es oxígeno; todo átomo con 79 protones es oro. Si cambias el número de protones, ya no es el mismo elemento. Por eso Z es el criterio de ordenación: es la identidad del elemento.

Si recorres la tabla de izquierda a derecha y de arriba abajo, como si leyeras un texto, vas encontrando los elementos en orden: hidrógeno (Z = 1), helio (Z = 2), litio (Z = 3), berilio (Z = 4), boro (Z = 5), carbono (Z = 6)... hasta llegar al oganesón (Z = 118), el último elemento reconocido oficialmente.

Por qué se llama "periódica"

Aquí está la idea que da nombre a todo el invento, y es la más importante de este artículo. Si ordenas los elementos por número atómico y vas anotando sus propiedades (cómo reaccionan, si son metales, con qué se combinan), descubres algo asombroso: las propiedades se repiten cada cierto número de elementos. Se repiten con periodicidad. De ahí, "tabla periódica".

Un ejemplo concreto. El litio (Z = 3) es un metal muy reactivo que reacciona con el agua. El siguiente elemento con ese mismo comportamiento no es el berilio (Z = 4), ni el boro (Z = 5): es el sodio (Z = 11), ocho posiciones más adelante. Y el siguiente es el potasio (Z = 19), otras ocho posiciones más adelante. Litio, sodio y potasio se parecen muchísimo entre sí, aunque estén separados en la secuencia.

Lo que hace la tabla periódica es doblar esa secuencia cada vez que la propiedad vuelve a repetirse, de forma que litio, sodio y potasio queden uno debajo del otro, en la misma columna. Por eso la tabla tiene esa forma tan rara con escalones y huecos: no es decorativa, es la consecuencia de plegar la lista de elementos en el sitio exacto donde las propiedades se reinician.

Cuando entiendes esto, la tabla deja de ser un cuadro de números y se convierte en lo que realmente es: un gráfico de comportamiento químico. La posición de un elemento te dice cómo se va a comportar.

Breve historia: Mendeléyev y los elementos que aún no existían

Merece la pena conocer la historia, porque explica por qué la tabla está construida así y porque suele caer en los exámenes de 3º de la ESO.

A mediados del siglo XIX se conocían unos 60 elementos y reinaba el caos. Varios científicos intentaron ordenarlos: Döbereiner agrupó elementos de tres en tres (sus "tríadas", como cloro-bromo-yodo) al notar que el del medio tenía propiedades intermedias; Newlands propuso su "ley de las octavas", observando que las propiedades se repetían cada ocho elementos, comparándolo con la escala musical (le llovieron burlas por eso, y resulta que iba bien encaminado).

El salto lo dio el ruso Dmitri Mendeléyev en 1869. Ordenó los elementos conocidos por masa atómica creciente y los agrupó por propiedades químicas similares. Hasta ahí, lo que ya se había intentado. Lo genial vino después.

La jugada maestra: dejar huecos

Mendeléyev se encontró con que, si respetaba estrictamente el orden por masa, algunos elementos caían en columnas donde no encajaban por sus propiedades. En lugar de forzarlos, hizo dos cosas que ningún colega se había atrevido a hacer:

  1. Dejó huecos vacíos en su tabla, afirmando que correspondían a elementos que todavía no se habían descubierto.
  2. Predijo las propiedades de esos elementos desconocidos a partir de la posición del hueco: su masa aproximada, su densidad, con qué se combinarían, cómo serían sus óxidos.

Los llamó provisionalmente eka-aluminio, eka-boro y eka-silicio ("eka" significa "uno" en sánscrito: el que va debajo de). Y entonces pasó lo siguiente:

  • En 1875 se descubrió el galio (Ga). Coincidía casi punto por punto con su eka-aluminio.
  • En 1879 se descubrió el escandio (Sc): era el eka-boro.
  • En 1886 se descubrió el germanio (Ge): era el eka-silicio, y sus propiedades medidas cuadraban con las predichas con una precisión que dejó a la comunidad científica boquiabierta.

Eso es lo que convirtió la tabla de Mendeléyev en un hito: no solo ordenaba lo conocido, sino que predecía lo desconocido. Una tabla que predice es una teoría científica de verdad, no un simple archivador.

El retoque final de Moseley

Quedaba un problema. Ordenando por masa atómica había un par de parejas descolocadas (por ejemplo, el argón pesa más que el potasio, pero por propiedades el argón tiene que ir antes). En 1913, el británico Henry Moseley demostró experimentalmente, estudiando los rayos X emitidos por los elementos, que el criterio correcto de ordenación no era la masa, sino el número de protones del núcleo: el número atómico.

Con ese cambio, todas las anomalías desaparecieron. La tabla que usas hoy es la de Mendeléyev ordenada por número atómico, tal como estableció Moseley.

Cómo se lee una casilla de la tabla periódica

Cada elemento ocupa una casilla, y cada casilla contiene varios datos. La disposición exacta varía según la edición de tu libro, pero siempre encontrarás estos tres:

Dato Qué es Ejemplo (carbono)
Símbolo químico Una o dos letras que identifican al elemento en cualquier idioma del mundo C
Número atómico (Z) Número de protones del núcleo. Es un número entero y suele ir arriba 6
Masa atómica Masa media de los átomos del elemento, en unidades de masa atómica (u). Es un número con decimales y suele ir abajo 12,011 u

Muchas tablas añaden también el nombre del elemento, la configuración electrónica y a veces los números de oxidación (las "valencias"), que te vendrán de perlas cuando llegues a la formulación química paso a paso.

El truco para no confundir Z con la masa

Es el error más repetido de toda la unidad, y se arregla con una regla mental de dos segundos:

El número atómico es entero. La masa atómica lleva decimales.

Si ves 17, es el número atómico del cloro. Si ves 35,45, es su masa atómica. El número atómico cuenta partículas (protones), y las partículas no se cuentan a medias. La masa atómica lleva decimales porque es una media ponderada de los distintos isótopos del elemento, que son átomos del mismo elemento con distinto número de neutrones. El cloro natural es una mezcla de cloro-35 y cloro-37, y de esa mezcla sale el 35,45.

Cómo escribir bien un símbolo químico

Los símbolos tienen una norma internacional que hay que respetar sí o sí, porque en un examen de química escribirla mal cambia el significado:

  • La primera letra siempre va en mayúscula.
  • Si hay segunda letra, siempre va en minúscula.

Parece una tontería hasta que ves las consecuencias: Co es el cobalto (un elemento), mientras que CO es el monóxido de carbono (un compuesto formado por carbono y oxígeno). Ni es níquel; NI no existe. Hf es hafnio; HF es fluoruro de hidrógeno. Si escribes "CO" cuando querías decir cobalto, has escrito otra cosa.

Por qué algunos símbolos no se parecen al nombre

Sodio es Na, potasio es K, hierro es Fe, plata es Ag, plomo es Pb, oro es Au... Esto despista mucho al principio. La explicación es histórica: esos símbolos vienen del nombre latino del elemento, porque son metales que se conocen desde la Antigüedad y su nomenclatura se fijó antes de que existieran los nombres modernos.

Símbolo Nombre en español Origen latino
Na Sodio natrium
K Potasio kalium
Fe Hierro ferrum
Cu Cobre cuprum
Ag Plata argentum
Au Oro aurum
Pb Plomo plumbum
Sn Estaño stannum
Hg Mercurio hydrargyrum
Sb Antimonio stibium
W Wolframio wolframium

Son once. Se aprenden en una tarde y te ahorran disgustos durante todo el curso.

Los grupos: las columnas de la tabla periódica

Las columnas de la tabla periódica se llaman grupos o familias. Hay 18 grupos, numerados del 1 al 18 de izquierda a derecha (verás tablas antiguas con numeración romana tipo IA, IIA, VIIA; la numeración del 1 al 18 es la actual recomendada por la IUPAC).

Qué tienen en común los elementos de un mismo grupo: el mismo número de electrones de valencia, es decir, de electrones en su última capa. Y como los electrones de la última capa son los que participan en las reacciones químicas, los elementos de un mismo grupo reaccionan de forma parecida. Esa es toda la magia de la tabla, resumida en una frase.

Vamos grupo por grupo con los que tienes que conocer.

Grupo 1: los metales alcalinos

Formado por litio (Li), sodio (Na), potasio (K), rubidio (Rb), cesio (Cs) y francio (Fr). Tienen 1 electrón de valencia.

Son metales blandos (el sodio se corta con un cuchillo), de baja densidad y extremadamente reactivos. Reaccionan violentamente con el agua desprendiendo hidrógeno, y la reacción es más violenta cuanto más abajo estás en el grupo. Nunca se encuentran libres en la naturaleza: siempre aparecen combinados. Tienden a perder ese único electrón y formar iones positivos con carga +1 (Na⁺, K⁺).

Atención al hidrógeno. El hidrógeno (H) se coloca en lo alto del grupo 1 por tener 1 electrón, pero no es un metal alcalino: es un gas no metálico con un comportamiento propio. Es la excepción más famosa de la tabla y cae en examen con frecuencia.

Grupo 2: los metales alcalinotérreos

Berilio (Be), magnesio (Mg), calcio (Ca), estroncio (Sr), bario (Ba) y radio (Ra). Tienen 2 electrones de valencia.

Son metales también reactivos, aunque menos que los del grupo 1, más duros y más densos. Forman iones con carga +2 (Mg²⁺, Ca²⁺). El calcio y el magnesio son esenciales para la vida: el calcio forma huesos y dientes, el magnesio está en la clorofila.

Grupos 13 a 16: los grupos del bloque p

Estos cuatro grupos son más heterogéneos: dentro de cada uno hay metales, semimetales y no metales, y las propiedades cambian bastante al bajar. Aun así, comparten el número de electrones de valencia.

  • Grupo 13 (térreos o boroideos): B, Al, Ga, In, Tl. Tienen 3 electrones de valencia. El más importante para ti es el aluminio, metal ligero y resistente a la corrosión.
  • Grupo 14 (carbonoideos): C, Si, Ge, Sn, Pb. Tienen 4 electrones de valencia. Contiene el carbono, la base de toda la química orgánica y de la vida, y el silicio, base de la electrónica y de las rocas.
  • Grupo 15 (nitrogenoideos): N, P, As, Sb, Bi. Tienen 5 electrones de valencia. El nitrógeno forma el 78 % del aire; el fósforo está en el ADN y en los huesos.
  • Grupo 16 (anfígenos o calcógenos): O, S, Se, Te, Po. Tienen 6 electrones de valencia. El oxígeno es el elemento más abundante de la corteza terrestre y el imprescindible para respirar; el azufre aparece en multitud de minerales.

Grupo 17: los halógenos

Flúor (F), cloro (Cl), bromo (Br), yodo (I) y astato (At). Tienen 7 electrones de valencia.

Son no metales muy reactivos, los más reactivos de todos los no metales. Su nombre significa "formadores de sales", porque al combinarse con los metales alcalinos forman sales como el cloruro de sodio (NaCl, la sal de mesa). Como les falta un solo electrón para completar su última capa, tienden a ganarlo y formar iones negativos de carga −1 (Cl⁻, F⁻).

Detalle que conviene saber: en condiciones normales el flúor y el cloro son gases, el bromo es líquido (uno de los dos únicos elementos líquidos a temperatura ambiente, junto con el mercurio) y el yodo es sólido.

Grupo 18: los gases nobles

Helio (He), neón (Ne), argón (Ar), criptón (Kr), xenón (Xe) y radón (Rn). Tienen 8 electrones de valencia (salvo el helio, que tiene 2 y con eso ya tiene su única capa llena).

Son los "raros" de la tabla y, precisamente por eso, la clave para entenderla: son prácticamente inertes, no reaccionan casi con nada. ¿Por qué? Porque su última capa ya está completa. No necesitan ganar ni perder electrones, están químicamente satisfechos. Por eso se usan donde hace falta una atmósfera que no reaccione: el argón en las bombillas y en la soldadura, el helio en globos porque no arde.

Tabla resumen de los grupos principales

Grupo Nombre de la familia Elementos clave e⁻ de valencia Tendencia Ion típico
1 Metales alcalinos Li, Na, K 1 Pierde 1 e⁻ +1
2 Metales alcalinotérreos Be, Mg, Ca, Ba 2 Pierde 2 e⁻ +2
13 Térreos B, Al 3 Pierde 3 e⁻ +3
14 Carbonoideos C, Si, Sn, Pb 4 Comparte Variable
15 Nitrogenoideos N, P 5 Gana 3 e⁻ −3
16 Anfígenos O, S 6 Gana 2 e⁻ −2
17 Halógenos F, Cl, Br, I 7 Gana 1 e⁻ −1
18 Gases nobles He, Ne, Ar 8 (He: 2) No reacciona No forma

Fíjate en la simetría: los grupos de la izquierda pierden electrones y forman iones positivos; los de la derecha los ganan y forman iones negativos; y el grupo 18, que ya está completo, no hace ni una cosa ni otra. Todo el comportamiento químico de un elemento representativo se deduce de esta tabla.

Los periodos: las filas y las capas electrónicas

Las filas horizontales se llaman periodos. Hay 7 periodos, numerados del 1 al 7 de arriba abajo.

Qué te dice el periodo: el número de capas de electrones que tiene el átomo. Un elemento del periodo 3 tiene sus electrones repartidos en 3 capas; uno del periodo 5 tiene 5 capas. Así de directo.

Los periodos no tienen todos la misma longitud, y esto tiene su explicación:

Periodo Nº de elementos Desde... hasta Capas electrónicas
1 2 H → He 1
2 8 Li → Ne 2
3 8 Na → Ar 3
4 18 K → Kr 4
5 18 Rb → Xe 5
6 32 Cs → Rn 6
7 32 Fr → Og 7

La razón de estas longitudes es que cada capa admite un número limitado de electrones, y a partir de la cuarta capa entran en juego nuevos tipos de orbitales que "alargan" el periodo (los metales de transición en los periodos 4 y 5, y además los lantánidos y actínidos en los 6 y 7).

Qué pasa cuando recorres un periodo

Moverte a lo largo de una fila, de izquierda a derecha, es ir añadiendo un protón y un electrón en cada paso, pero sin añadir capas nuevas. El resultado es que el núcleo tiene cada vez más carga positiva y atrae con más fuerza a los electrones, que siguen estando a la misma "distancia de capas".

Eso produce un cambio gradual y predecible de comportamiento: los elementos de la izquierda de cada periodo son metales que pierden electrones con facilidad; según avanzas, van perdiendo carácter metálico; y los de la derecha son no metales que los ganan con facilidad, hasta llegar al gas noble que cierra la fila. Esta transición se repite periodo tras periodo, y es exactamente la "periodicidad" de la que hablábamos al principio.

Metales, no metales y semimetales

Si trazas una línea escalonada que baje desde el boro (B) hasta el astato (At), tienes dividida la tabla en sus tres grandes territorios. Es probablemente la división más útil de todas para la ESO.

Metales (a la izquierda de la línea, la inmensa mayoría de la tabla, unos tres de cada cuatro elementos):

  • Sólidos a temperatura ambiente, excepto el mercurio (Hg), que es líquido.
  • Brillo metálico, buenos conductores de la electricidad y del calor.
  • Dúctiles (se estiran en hilos) y maleables (se aplanan en láminas).
  • Químicamente, tienden a perder electrones y formar cationes (iones positivos).
  • Ejemplos: Fe, Cu, Al, Zn, Ag, Au, Na, Ca.

No metales (a la derecha de la línea, unos 17 elementos):

  • Pueden ser gases (O, N, Cl), líquidos (Br) o sólidos frágiles (S, C, P).
  • Sin brillo metálico, malos conductores (son aislantes), sólidos quebradizos.
  • Químicamente, tienden a ganar electrones y formar aniones (iones negativos).
  • Ejemplos: O, N, C, S, P, Cl, F, H.

Semimetales o metaloides (justo sobre la línea escalonada): B, Si, Ge, As, Sb, Te. Tienen propiedades intermedias. El caso estrella es el silicio, que es semiconductor: conduce la electricidad solo en determinadas condiciones, propiedad sobre la que está construida toda la industria de los microchips.

Truco visual: metales a la izquierda, no metales arriba a la derecha, semimetales en la escalera que los separa, y los gases nobles en su columna aparte a la derecha del todo. Con estas cuatro zonas en la cabeza ya puedes clasificar cualquier elemento que te pongan.

Los electrones de valencia: por qué mandan en la reactividad

Llegamos al concepto que lo explica todo. Si te quedas con una sola idea de este artículo, que sea esta.

Los electrones de un átomo se organizan en capas alrededor del núcleo, como las capas de una cebolla. Los electrones de las capas interiores están sujetos con fuerza y no participan en la química. Los de la última capa, la más externa, son los electrones de valencia, y son los únicos que intervienen en las reacciones químicas.

Cuando dos átomos se acercan, lo que se "tocan" son sus capas externas. Los electrones de valencia son los que se transfieren de un átomo a otro (enlace iónico) o los que se comparten entre ambos (enlace covalente). Los de dentro ni se enteran.

Y aquí está la conexión con la tabla: para los elementos representativos (grupos 1, 2 y 13 a 18), el número de electrones de valencia se lee directamente del grupo:

  • Grupo 1 → 1 electrón de valencia
  • Grupo 2 → 2 electrones de valencia
  • Grupo 13 → 3 electrones de valencia
  • Grupo 14 → 4 electrones de valencia
  • Grupo 15 → 5 electrones de valencia
  • Grupo 16 → 6 electrones de valencia
  • Grupo 17 → 7 electrones de valencia
  • Grupo 18 → 8 electrones de valencia (helio: 2)

Para los grupos 13 a 18, el atajo es restar 10 al número del grupo. Grupo 16 menos 10 = 6 electrones de valencia. Grupo 17 menos 10 = 7.

Esto es lo que convierte la tabla en una máquina de predecir. Te preguntan por el selenio (Se), un elemento del que quizá no sabes nada. Lo localizas: grupo 16. Deduces: 6 electrones de valencia, le faltan 2 para completar la capa, tenderá a ganar 2 electrones y formar el ion Se²⁻, y se parecerá al azufre. Correcto, y no te has aprendido nada del selenio.

La regla del octeto

La observación de que los gases nobles no reaccionan porque tienen 8 electrones en su última capa llevó a formular la regla del octeto:

Los átomos tienden a ganar, perder o compartir electrones hasta rodearse de 8 electrones en su capa más externa, alcanzando así la configuración estable de un gas noble.

(Con una excepción para los átomos muy pequeños —H, He, Li, Be—, que se estabilizan con 2 electrones, la configuración del helio; esto se llama a veces "regla del dueto".)

Es un modelo simplificado que tiene sus excepciones a niveles superiores, pero en la ESO funciona perfectamente y te explica el 95 % de lo que vas a ver:

  • El sodio tiene 1 electrón de valencia. Le sale mucho más barato perder ese uno que ganar siete. Por eso forma Na⁺.
  • El cloro tiene 7. Le sale mucho más barato ganar uno que perder siete. Por eso forma Cl⁻.
  • Y por eso el sodio y el cloro se llevan tan bien: el sodio le cede su electrón al cloro, ambos quedan con el octeto completo, quedan cargados con signos opuestos, se atraen y forman NaCl. Enlace iónico explicado con la tabla periódica en tres líneas.

Las propiedades periódicas: cómo cambian a lo largo de la tabla

Las propiedades periódicas son características de los átomos que varían de forma regular y predecible según la posición del elemento en la tabla. No hay que memorizar valores: hay que memorizar las flechas, es decir, en qué dirección aumentan.

Radio atómico

El radio atómico es, hablando en plata, el tamaño del átomo.

  • Al bajar en un grupo, AUMENTA. Es lo intuitivo: cada periodo añade una capa de electrones más, así que el átomo es más grande. El cesio es enorme comparado con el litio.
  • Al avanzar en un periodo hacia la derecha, DISMINUYE. Esto ya no es intuitivo, pero es lógico: no se añaden capas nuevas, solo protones. Más protones significa más carga positiva en el núcleo, que tira con más fuerza de los electrones y los comprime hacia dentro. El átomo se encoge.

Resultado: los átomos más grandes están abajo a la izquierda (francio, cesio) y los más pequeños arriba a la derecha (helio, flúor).

Energía de ionización

La energía de ionización es la energía necesaria para arrancarle un electrón a un átomo. Cuanto más difícil sea arrancárselo, mayor es la energía de ionización.

  • Al bajar en un grupo, DISMINUYE. El átomo es más grande, el electrón externo está más lejos del núcleo y peor sujeto: cuesta menos quitárselo.
  • Al avanzar hacia la derecha, AUMENTA. El núcleo atrae con más fuerza y el átomo es más pequeño: cuesta más.

Por eso el cesio cede su electrón con una facilidad pasmosa (es de los metales más reactivos que existen) y al flúor no hay quien se lo quite.

Electronegatividad

La electronegatividad mide la tendencia de un átomo a atraer hacia sí los electrones de un enlace cuando está unido a otro átomo. Es la propiedad más útil de todas, porque predice el tipo de enlace que se formará.

  • Al bajar en un grupo, DISMINUYE.
  • Al avanzar hacia la derecha, AUMENTA.

El elemento más electronegativo de toda la tabla es el flúor (F), con 3,98 en la escala de Pauling. Le siguen el oxígeno (3,44), el cloro (3,16) y el nitrógeno (3,04). Los gases nobles no se incluyen en esta clasificación porque, como no forman enlaces normalmente, no tiene sentido hablar de su tendencia a atraer electrones de un enlace.

Regla práctica que te vale para todo el curso: si dos elementos que se enlazan tienen electronegatividades muy diferentes (un metal de la izquierda y un no metal de la derecha), el enlace será iónico. Si son parecidas y ambos son no metales, será covalente. Si ambos son metales, será metálico.

Carácter metálico

El carácter metálico es la tendencia de un elemento a comportarse como metal, es decir, a perder electrones con facilidad.

  • Al bajar en un grupo, AUMENTA.
  • Al avanzar hacia la derecha, DISMINUYE.

Va justo al revés que la electronegatividad, lo cual tiene todo el sentido: un elemento muy metálico suelta electrones, y uno muy electronegativo los captura.

Tabla resumen de las propiedades periódicas

Propiedad Al bajar en un grupo (↓) Al ir hacia la derecha en un periodo (→) Máximo en...
Radio atómico Aumenta ↑ Disminuye ↓ Abajo izquierda (Fr, Cs)
Energía de ionización Disminuye ↓ Aumenta ↑ Arriba derecha (He, F)
Electronegatividad Disminuye ↓ Aumenta ↑ Flúor (F)
Carácter metálico Aumenta ↑ Disminuye ↓ Abajo izquierda (Fr, Cs)
Carácter no metálico Disminuye ↓ Aumenta ↑ Arriba derecha (F, O)
Reactividad de los metales Aumenta ↑ Disminuye ↓ Abajo izquierda
Reactividad de los no metales Disminuye ↓ Aumenta ↑ Arriba derecha

Cómo aprenderse esto en un minuto: dibuja una flecha diagonal que apunte hacia la esquina superior derecha de la tabla. En esa dirección crecen la electronegatividad, la energía de ionización y el carácter no metálico, y decrece el tamaño. Todo lo demás va en la diagonal contraria. Una sola flecha y su opuesta, y tienes las siete filas de la tabla anterior.

Un aviso importante: el radio atómico va al revés que las otras tres. Es el fallo más común en los exámenes de 4º de la ESO y de Bachillerato. Piénsalo así: "los átomos son más gordos donde la química es más blanda", es decir, abajo a la izquierda.

Los bloques s, p, d y f

Además de grupos y periodos, la tabla se divide en cuatro bloques, según el tipo de orbital en el que se aloja el último electrón del átomo. En la ESO se ve como idea general y en Bachillerato se desarrolla a fondo; conocer la división te ayuda a orientarte.

Bloque Grupos que abarca Qué contiene Ejemplos
Bloque s 1 y 2 (más el He) Metales alcalinos y alcalinotérreos Na, K, Mg, Ca
Bloque p 13 a 18 Los no metales, los semimetales y algunos metales C, N, O, Cl, Al
Bloque d 3 a 12 Los metales de transición Fe, Cu, Zn, Ag
Bloque f Las dos filas separadas de abajo Lantánidos y actínidos La, Ce, U, Pu

Los elementos de los bloques s y p se llaman elementos representativos, y son los que mejor cumplen las reglas que hemos visto (electrones de valencia = número de grupo, regla del octeto, etc.). Son los protagonistas de la ESO.

Los elementos de transición

Los metales de transición son los del bloque d, los grupos 3 a 12: hierro, cobre, cinc, plata, oro, cromo, manganeso, níquel, platino, titanio... Es el bloque central y ancho de la tabla.

Comparten unas cuantas características que conviene tener claras:

  • Todos son metales, y muchos son los metales "de toda la vida": los que se usan para construir, para cablear, para fabricar monedas y joyas.
  • Suelen tener puntos de fusión altos, alta densidad y buena conductividad.
  • Pueden actuar con varios números de oxidación. El hierro puede ser +2 o +3, el cobre +1 o +2, el manganeso hasta +7. Por eso en formulación necesitan el número romano entre paréntesis: óxido de hierro(II) frente a óxido de hierro(III).
  • Muchos de sus compuestos son de colores vivos: las disoluciones de cobre(II) son azules, las de manganeso(VII) violetas, las de cromo(III) verdes. Es un rasgo distintivo del bloque d.

Lantánidos y actínidos

Las dos filas que aparecen "sueltas" en la parte inferior de la tabla no son un apéndice: pertenecen a los periodos 6 y 7, y se sacan fuera para que la tabla quepa en una hoja sin volverse absurdamente ancha.

  • Los lantánidos (Z de 57 a 71) se llaman también "tierras raras" y se usan en imanes potentes, pantallas y baterías.
  • Los actínidos (Z de 89 a 103) incluyen el uranio (U) y el plutonio (Pu), y son todos radiactivos. Los de número atómico más alto son artificiales: se fabrican en aceleradores de partículas y duran fracciones de segundo.

Para la ESO basta con saber que existen, dónde van y por qué están separados.

Los elementos que sí conviene saberse

Vamos a lo práctico. No tienes que aprenderte 118 elementos. Con unos 30 o 35 cubres prácticamente todo lo que va a aparecer en tus ejercicios de formulación, en las reacciones químicas de clase y en los exámenes de la ESO. Estos son:

Símbolo Nombre Z Grupo Por qué importa
H Hidrógeno 1 1 El más ligero; en ácidos, agua y toda la química orgánica
He Helio 2 18 Gas noble; globos, criogenia
Li Litio 3 1 Baterías
Be Berilio 4 2 Alcalinotérreo ligero
B Boro 5 13 Semimetal; vidrio borosilicato
C Carbono 6 14 Base de la vida y de la química orgánica
N Nitrógeno 7 15 78 % del aire; abonos, proteínas
O Oxígeno 8 16 Respiración, combustión, óxidos, agua
F Flúor 9 17 El elemento más electronegativo
Ne Neón 10 18 Gas noble; luminosos
Na Sodio 11 1 Sal común, sosa
Mg Magnesio 12 2 Clorofila, aleaciones ligeras
Al Aluminio 13 13 Metal ligero muy usado
Si Silicio 14 14 Semiconductor; rocas y chips
P Fósforo 15 15 ADN, huesos, cerillas
S Azufre 16 16 Ácido sulfúrico, vulcanización
Cl Cloro 17 17 Sal, lejía, PVC
Ar Argón 18 18 Gas noble; soldadura
K Potasio 19 1 Abonos, funciones nerviosas
Ca Calcio 20 2 Huesos, dientes, caliza, cemento
Cr Cromo 24 6 Acero inoxidable, cromados
Mn Manganeso 25 7 Aceros; pilas
Fe Hierro 26 8 El metal más usado; hemoglobina
Co Cobalto 27 9 Aleaciones, baterías, pigmento azul
Ni Níquel 28 10 Aceros inoxidables, monedas
Cu Cobre 29 11 Cables eléctricos, tuberías
Zn Cinc 30 12 Galvanizado, pilas
Br Bromo 35 17 Único no metal líquido
Ag Plata 47 11 El mejor conductor eléctrico
Sn Estaño 50 14 Soldaduras, bronce
I Yodo 53 17 Antiséptico; tiroides
Ba Bario 56 2 Contrastes radiológicos
Pt Platino 78 10 Catalizadores, joyería
Au Oro 79 11 Joyería, electrónica
Hg Mercurio 80 12 Único metal líquido
Pb Plomo 82 14 Baterías; tóxico

Treinta y seis elementos. Los veinte primeros (del hidrógeno al calcio) son especialmente importantes porque van seguidos y son los que aparecen constantemente. Los demás son "los conocidos": metales que ya te suenan de la vida real.

La tabla periódica y la formulación: de dónde salen las valencias

Aquí es donde la tabla periódica pasa de ser teoría a ser una herramienta que usas todos los días. Cuando llegas a formular, necesitas los números de oxidación (las antiguas "valencias") de cada elemento, y la mayoría se deducen del grupo.

La lógica es directa: un elemento del grupo 1 tiene 1 electrón de valencia que cede, así que actúa con +1. Uno del grupo 2 cede 2, así que actúa con +2. Uno del grupo 17 gana 1, así que actúa con −1. Uno del grupo 16 gana 2, así que actúa con −2.

Grupo / elemento Números de oxidación habituales en la ESO
Grupo 1 (Li, Na, K) +1
Grupo 2 (Be, Mg, Ca, Ba) +2
Aluminio (Al) +3
Hidrógeno (H) +1 (y −1 con metales, en los hidruros)
Oxígeno (O) −2 (y −1 en los peróxidos)
Flúor (F) −1 (siempre)
Cl, Br, I −1, +1, +3, +5, +7
S, Se, Te −2, +2, +4, +6
N −3, +1, +2, +3, +4, +5
P, As, Sb −3, +3, +5
C −4, +2, +4
Si −4, +4
Fe, Co, Ni +2, +3
Cu, Hg +1, +2
Zn, Cd +2
Ag +1
Sn, Pb +2, +4
Cr +2, +3, +6
Mn +2, +3, +4, +6, +7

Y con eso ya puedes construir fórmulas. La regla es que en un compuesto neutro la suma de los números de oxidación tiene que dar cero. Si combinas calcio (+2) con cloro (−1), necesitas dos cloros por cada calcio: CaCl₂. Si combinas aluminio (+3) con oxígeno (−2), buscas el mínimo común múltiplo (6): dos aluminios y tres oxígenos, Al₂O₃.

Si esta parte te está costando, tenemos una guía entera dedicada a ello con ejemplos resueltos en los dos sentidos: formulación química paso a paso. Y si el problema es más general, con la asignatura entera, quizá te venga mejor empezar por cómo aprobar Física y Química.

Cómo estudiar la tabla periódica sin memorizar los 118 elementos

Vamos con el método. Y empieza por una decisión estratégica: no intentes memorizar los 118 elementos. Es un esfuerzo enorme con un retorno bajísimo, porque en los exámenes no te van a preguntar por el moscovio. Lo que sí te van a preguntar es que sitúes elementos, deduzcas propiedades y compares. Organiza el estudio en este orden.

Paso 1: aprende la estructura antes que el contenido

Antes de memorizar ni un símbolo, ten claras estas cinco cosas:

  1. Se ordena por número atómico creciente.
  2. Las columnas son grupos (18) y comparten electrones de valencia.
  3. Las filas son periodos (7) e indican capas.
  4. Metales a la izquierda, no metales arriba a la derecha, separados por la escalera de los semimetales.
  5. Las propiedades crecen hacia la esquina superior derecha (salvo el radio, que va al revés).

Con esto solo, ya puedes responder a un montón de preguntas de examen sin saberte ni un elemento de memoria. Empieza por aquí siempre.

Paso 2: memoriza por familias, no en fila india

El error clásico es empezar a recitar "hidrógeno, helio, litio, berilio, boro..." como quien se aprende un poema. Funciona regular y se olvida en una semana.

Es mucho más eficaz aprender por columnas, porque cada columna es un grupo con sentido propio:

  • Alcalinos: Li, Na, K, Rb, Cs, Fr
  • Alcalinotérreos: Be, Mg, Ca, Sr, Ba, Ra
  • Halógenos: F, Cl, Br, I, At
  • Gases nobles: He, Ne, Ar, Kr, Xe, Rn

Cuatro listas de cinco o seis elementos cada una: veintitantos elementos aprendidos en bloques que además significan algo. Cuando digas "cloro" tu cabeza pensará "halógeno, grupo 17, 7 electrones de valencia, gana uno, forma Cl⁻". Eso es aprender; recitar la lista no lo es.

Paso 3: usa mnemotecnias para las series difíciles

Las reglas mnemotécnicas funcionan muy bien con listas cortas y ordenadas. Algunas clásicas en español:

  • Periodo 2: "Lina Beba Boca Nueva Otro Fin de Noche" para Li, Be, B, C, N, O, F, Ne.
  • Periodo 3: "Nada Magia Algo Si Pero Sí Claro Argumento" para Na, Mg, Al, Si, P, S, Cl, Ar.
  • Alcalinos: "Lila Nada Kon Rb Cs Francia".
  • Halógenos: "Fui Clase Bromeando I Aterricé".

Aquí va el aviso importante: la mnemotecnia que funciona es la que te inventas tú. Las frases ajenas se olvidan; las propias, sobre todo si son absurdas o graciosas, se quedan pegadas. Dedica diez minutos a construir las tuyas para los grupos que peor lleves. Si quieres profundizar en cómo funcionan estas técnicas y por qué, tienes más en la guía sobre cómo memorizar mejor y más rápido.

Paso 4: flashcards y repaso espaciado

Los símbolos y los nombres son memoria pura, y para la memoria pura no hay nada mejor que las tarjetas de repaso:

  • Anverso: el símbolo (Fe). Reverso: nombre, número atómico y grupo (hierro, Z = 26, grupo 8, metal de transición).
  • Hazlas en los dos sentidos: unas veces te preguntas el símbolo a partir del nombre, otras al revés. En los exámenes te lo van a preguntar de las dos formas.
  • Aplica repaso espaciado: repasa las tarjetas al día siguiente, a los tres días, a la semana, a las dos semanas. Diez minutos diarios durante dos semanas rinden muchísimo más que dos horas la noche antes.
  • Aparta las que ya te sabes y céntrate en las que fallas. Es la parte que casi nadie hace y la que marca la diferencia.

Treinta y cinco elementos con este sistema se dominan en dos o tres semanas de diez minutos al día. Sin sufrimiento.

Paso 5: usa la tabla muda

Imprime una tabla periódica muda (con las casillas vacías) y practica rellenando lo que puedas: primero los 20 primeros elementos, luego los grupos completos, luego las zonas de metales y no metales, luego las flechas de las propiedades periódicas. Es un ejercicio de recuperación activa: obligarte a sacar la información de la cabeza en lugar de releerla, que es con diferencia la técnica de estudio más eficaz que existe.

Paso 6: relaciona, no acumules

Cada vez que aprendas algo nuevo, cuélgalo de algo que ya sabías. "El bromo es como el cloro pero más abajo, así que es menos reactivo y es líquido." "El bario es como el calcio pero más abajo, así que es más reactivo." Un dato aislado se olvida; un dato conectado a una red se recuerda.

Y si te atascas con una duda concreta a las once de la noche del domingo, ahí es donde entra Profe 24/7: es un profesor de IA que está disponible 24/7, que sigue el temario LOMLOE de tu curso y que, muy importante, te guía con pistas en lugar de darte la respuesta hecha. Si le preguntas por qué el flúor es más electronegativo que el yodo, no te suelta el párrafo del libro: te va llevando con preguntas hasta que lo deduces tú. Que es exactamente lo que necesitas para un tema como este, donde entender vale mucho más que memorizar.

Errores típicos con la tabla periódica

Estos son los fallos que más puntos cuestan en los exámenes de la ESO. Repásalos antes de cada control.

1. Confundir el número atómico con la masa atómica. El número atómico es entero y son los protones; la masa atómica lleva decimales. Si te preguntan cuántos protones tiene el cloro, la respuesta es 17, no 35,45.

2. Escribir mal los símbolos. Segunda letra siempre en minúscula. "CO" no es cobalto, "NA" no es sodio, "cl" no es cloro. Un símbolo mal escrito puede convertir tu respuesta en otra sustancia distinta.

3. Creer que el hidrógeno es un metal alcalino. Está en el grupo 1, pero es un no metal. Excepción famosa, pregunta recurrente.

4. Pensar que el radio atómico aumenta hacia la derecha. Es al revés: disminuye. Más protones tiran más de los electrones y el átomo se encoge. Este es el error número uno en las preguntas de propiedades periódicas.

5. Confundir grupo con periodo. Grupos = columnas = verticales. Periodos = filas = horizontales. Truco: los periodos se leen como se lee un periódico, en horizontal.

6. Contar mal los electrones de valencia de los grupos 13-18. Hay que restar 10 al número de grupo. El azufre está en el grupo 16, luego tiene 6 electrones de valencia, no 16.

7. Decir que los gases nobles "no existen" o "no tienen valencia". Existen, tienen su capa completa y por eso son estables e inertes. Precisamente son la referencia de estabilidad de la que sale la regla del octeto.

8. Olvidar que Br y Hg son líquidos. El bromo es el único no metal líquido a temperatura ambiente y el mercurio el único metal líquido. Pregunta habitual de examen.

9. Buscar los lantánidos y actínidos "fuera de la tabla". No están fuera: pertenecen a los periodos 6 y 7 y se colocan abajo solo por espacio.

10. Estudiarla el día antes. La tabla periódica no es un tema de empollar en una tarde, porque mezcla comprensión (grupos, propiedades) con memoria pura (símbolos). Ambas necesitan repaso repartido en varios días.

Ejercicios de repaso

Intenta resolverlos sin mirar hacia arriba. Las soluciones van justo después de cada bloque.

Bloque 1: localizar y deducir

  1. El azufre (S) tiene Z = 16. ¿En qué grupo y periodo está? ¿Cuántos electrones de valencia tiene? ¿Qué ion tenderá a formar?
  2. Un elemento está en el grupo 2, periodo 4. ¿Cuál es? ¿Es metal o no metal?
  3. ¿Cuántos protones tiene un átomo de calcio? ¿Y cuántas capas de electrones?

Soluciones: 1) Grupo 16, periodo 3. Tiene 6 electrones de valencia (16 − 10). Le faltan 2 para el octeto, así que gana 2 electrones y forma el ion S²⁻. 2) El calcio (Ca), un metal alcalinotérreo. 3) 20 protones (Z = 20) y 4 capas, porque está en el periodo 4.

Bloque 2: comparar propiedades

  1. ¿Quién tiene mayor radio atómico, el sodio (Na) o el potasio (K)? ¿Por qué?
  2. ¿Quién es más electronegativo, el oxígeno (O) o el azufre (S)?
  3. Ordena de menor a mayor carácter metálico: Cl, Na, Mg.

Soluciones: 4) El potasio, porque está más abajo en el mismo grupo y tiene una capa electrónica más. 5) El oxígeno: está más arriba en el grupo 16, y la electronegatividad aumenta al subir. 6) Cl < Mg < Na. El cloro es un no metal; entre magnesio y sodio, el sodio está más a la izquierda, así que es más metálico.

Bloque 3: familias

  1. ¿A qué familia pertenece el bromo y qué tienen en común sus miembros?
  2. ¿Por qué el argón no reacciona prácticamente con nada?
  3. Nombra los elementos del grupo 1 en orden y di cuál es el más reactivo de los estables.

Soluciones: 7) A los halógenos (grupo 17). Todos tienen 7 electrones de valencia, son no metales muy reactivos y tienden a formar iones −1. 8) Porque tiene 8 electrones en su última capa: su octeto ya está completo y no necesita ganar ni perder electrones. 9) Li, Na, K, Rb, Cs, Fr. El cesio es el más reactivo de los que se manejan habitualmente (el francio es radiactivo y prácticamente inexistente en cantidades apreciables).

Bloque 4: aplicación a la formulación

  1. Escribe la fórmula del compuesto que forman el magnesio y el cloro.
  2. ¿Qué fórmula tiene el compuesto entre potasio y oxígeno?
  3. ¿Por qué hace falta un número romano en "óxido de hierro(III)" y no en "óxido de calcio"?

Soluciones: 10) El magnesio actúa con +2 y el cloro con −1, así que hacen falta dos cloros: MgCl₂. 11) El potasio actúa con +1 y el oxígeno con −2: K₂O. 12) Porque el hierro es un metal de transición que puede actuar con varios números de oxidación (+2 y +3) y hay que especificar cuál, mientras que el calcio solo actúa con +2 y no hay ambigüedad posible.

Si estos ejercicios te han salido casi todos, tienes la unidad controlada. Si has fallado más de la mitad, vuelve a los apartados de grupos, electrones de valencia y propiedades periódicas: son los tres pilares y todo lo demás cuelga de ellos.

Cómo se estudia la tabla periódica en cada curso

Merece la pena saber qué te van a exigir según el curso, porque el nivel de profundidad cambia mucho.

2º de la ESO. Primer contacto. Se ve qué es un elemento, la diferencia entre elemento y compuesto, los símbolos de los más comunes y la idea general de que la tabla está ordenada. Sin propiedades periódicas.

3º de la ESO. Aquí es donde el tema se pone serio. Estructura del átomo (protones, neutrones, electrones), número atómico y másico, isótopos, la organización en grupos y periodos, metales y no metales, y las primeras nociones de enlace químico. Suele ser el curso en que se introduce la formulación. Si vas justo, tenemos apoyo específico de Física y Química de 3º de la ESO.

4º de la ESO. Se profundiza en la configuración electrónica, se trabajan bien las propiedades periódicas (radio, electronegatividad, energía de ionización) y se conecta todo con los tipos de enlace y con una formulación más completa. Puedes reforzarlo con Física y Química de 4º de la ESO.

Bachillerato. Configuraciones electrónicas completas, orbitales, bloques s/p/d/f con todo el detalle, apantallamiento, carga nuclear efectiva y justificación cuantitativa de las tendencias periódicas. Es materia de EvAU y aparece con regularidad. Si vas a por ella, aquí tienes apoyo de Química de 2º de Bachillerato.

La buena noticia es que es el mismo tema en espiral: cada curso añade una capa sobre la anterior. Lo que entiendas bien ahora te lo ahorras después.

Preguntas frecuentes

¿Cómo se ordena la tabla periódica?

La tabla periódica se ordena por número atómico (Z) creciente, es decir, por el número de protones que tiene el núcleo de cada átomo. Se empieza por el hidrógeno (Z = 1) y se avanza de izquierda a derecha y de arriba abajo hasta el oganesón (Z = 118). Además, la tabla se "dobla" en filas de forma que los elementos con propiedades químicas parecidas queden en la misma columna. Originalmente Mendeléyev la ordenó por masa atómica en 1869, pero Moseley demostró en 1913 que el criterio correcto era el número atómico, y con ese cambio desaparecieron todas las anomalías.

¿Qué diferencia hay entre un grupo y un periodo?

Los grupos son las columnas verticales (hay 18) y reúnen elementos con el mismo número de electrones de valencia, por lo que tienen propiedades químicas parecidas: todos los del grupo 17, por ejemplo, son halógenos muy reactivos. Los periodos son las filas horizontales (hay 7) e indican el número de capas de electrones del átomo: un elemento del periodo 3 tiene 3 capas. Un truco para no confundirlos: los periodos se leen en horizontal, como un periódico.

¿Hay que aprenderse la tabla periódica de memoria?

No. Lo que hay que saber es leerla e interpretarla. En los exámenes de la ESO suele permitirse consultarla, y lo que se evalúa es que sepas situar un elemento, deducir sus electrones de valencia a partir del grupo, clasificarlo como metal o no metal y comparar propiedades periódicas. Sí conviene tener memorizados los símbolos y nombres de unos 30-35 elementos comunes (los 20 primeros y los metales más habituales), porque los vas a usar constantemente en formulación y en reacciones químicas.

¿Qué son los electrones de valencia y por qué son tan importantes?

Los electrones de valencia son los electrones de la última capa del átomo, la más externa. Son importantes porque son los únicos que participan en las reacciones químicas: son los que se transfieren o se comparten al formarse un enlace. Los electrones de las capas internas no intervienen. En los elementos representativos, el número de electrones de valencia coincide con el número de grupo para los grupos 1 y 2, y con el número de grupo menos 10 para los grupos 13 a 18.

¿Qué es la regla del octeto?

La regla del octeto dice que los átomos tienden a ganar, perder o compartir electrones hasta rodearse de 8 electrones en su última capa, alcanzando así la configuración estable de un gas noble. Los átomos muy pequeños (H, He, Li, Be) se estabilizan con 2 electrones en lugar de 8. Es la regla que explica por qué el sodio pierde un electrón (le sobra uno), por qué el cloro gana uno (le falta uno) y por qué los gases nobles no reaccionan (ya lo tienen completo). Tiene excepciones en cursos superiores, pero en la ESO funciona muy bien.

¿Por qué el flúor es el elemento más electronegativo?

La electronegatividad aumenta hacia arriba y hacia la derecha de la tabla, y el flúor ocupa la posición más extrema en esa dirección entre los elementos que forman enlaces habitualmente. Es un átomo muy pequeño, con el núcleo muy cerca de la capa de valencia, y solo le falta un electrón para completar el octeto: la combinación de tamaño pequeño y gran necesidad de un electrón le da un valor de 3,98 en la escala de Pauling, el más alto de todos. Los gases nobles, aunque están más a la derecha, no se consideran en esta clasificación porque prácticamente no forman enlaces.

¿Cómo sé si un elemento es metal o no metal mirando la tabla?

Traza mentalmente la línea escalonada que baja desde el boro (B) hasta el astato (At). Todo lo que queda a la izquierda de esa línea son metales (unos tres de cada cuatro elementos): conducen la electricidad, tienen brillo, son dúctiles y tienden a perder electrones. Lo que queda a la derecha son no metales: no conducen, son frágiles y tienden a ganar electrones. Los elementos que están justo sobre la escalera (B, Si, Ge, As, Sb, Te) son semimetales con propiedades intermedias.

¿Cuántos elementos tiene la tabla periódica actualmente?

La tabla periódica tiene 118 elementos reconocidos oficialmente por la IUPAC, desde el hidrógeno (Z = 1) hasta el oganesón (Z = 118), con lo que los siete periodos están completos. De ellos, unos 90 se encuentran en la naturaleza y el resto son artificiales: se sintetizan en aceleradores de partículas y muchos son tan inestables que existen solo durante fracciones de segundo. Los últimos en incorporarse, en 2016, fueron el nihonio (113), el moscovio (115), el teneso (117) y el oganesón (118).

¿Por qué hay dos filas separadas debajo de la tabla?

Son los lantánidos (Z de 57 a 71) y los actínidos (Z de 89 a 103). No están "fuera" de la tabla: pertenecen a los periodos 6 y 7 respectivamente y deberían ir insertados dentro de esas filas. Se colocan abajo, separados, únicamente por una cuestión práctica de formato: si se incluyeran en su sitio, la tabla sería tan ancha que no cabría cómodamente en una página. Los actínidos son todos radiactivos, e incluyen el uranio y el plutonio.

¿Para qué sirve la tabla periódica en la formulación química?

La tabla te da los datos que necesitas para formular: el símbolo de cada elemento y, sobre todo, sus números de oxidación (valencias), que en la mayoría de los casos se deducen del grupo. Los elementos del grupo 1 actúan con +1, los del grupo 2 con +2, los halógenos con −1, el oxígeno con −2. Con esos números y la regla de que en un compuesto neutro la suma de los números de oxidación debe ser cero, puedes construir cualquier fórmula: calcio (+2) con cloro (−1) da CaCl₂; aluminio (+3) con oxígeno (−2) da Al₂O₃.

¿Cuáles son los elementos líquidos a temperatura ambiente?

Solo dos elementos son líquidos a temperatura ambiente en condiciones normales: el mercurio (Hg), que es el único metal líquido, y el bromo (Br), que es el único no metal líquido. Es una pregunta muy frecuente en los exámenes de la ESO. Hay un par de metales (galio, cesio) que funden apenas por encima de la temperatura ambiente, con solo el calor de la mano, pero técnicamente son sólidos a 25 °C.

Conclusión

La tabla periódica tiene fama de ser el gran muro de la química de la ESO, y la fama es injusta: el muro no lo levanta la tabla, lo levanta la idea equivocada de que hay que memorizarla. En realidad es la mejor chuleta legal que existe en toda la ciencia, y está permitida en los exámenes precisamente porque lo valioso no es tenerla, sino saber interpretarla.

Quédate con la jerarquía: primero la estructura (grupos, periodos, metales y no metales), luego los electrones de valencia (que se leen del grupo y explican toda la reactividad), después las flechas de las propiedades periódicas (una diagonal hacia la esquina superior derecha y su contraria) y, por último y solo por último, los símbolos de unos treinta elementos con tarjetas y repaso espaciado. En ese orden, y no al revés. Quien empieza memorizando símbolos sin entender la estructura acaba con una lista inútil en la cabeza; quien empieza por la estructura acaba deduciendo cosas que nunca estudió.

Dedícale diez minutos al día durante dos o tres semanas, practica con una tabla muda y conecta cada dato nuevo con algo que ya sabías. Es un tema que, bien trabajado, te renta en 3º y 4º de la ESO, en Bachillerato y en la EvAU.

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